Iglesias y Capillas Puna

SUSQUES

Localidad cabecera del departamento homónimo. Está situada a 3.675 mts. sobre el nivel del mar.

 

 

 

 

 

IGLESIA DE LA CANDELARIA

La primera iglesia erigida en Susques data del siglo XVI. Nos ocuparemos de las pinturas murales, en retablo, friso, frontal del altar o cuadros simulados a lo largo de los muros laterales.

Según versiones orales, estos murales son obra del pintor boliviano Gregorio Solís, quien las realizó en 1872.

RETABLO MAYOR

Compuesto sobre el mojinete triangular, está enmarcado en su parte superior por una guarda de elementos fitomorfos  estilizados.

El retablo tiene un alto banco, al que se incorpora, en su parte media, la mesa del altar. Sencillas gradas sirven de apoyo al sagrario. En el muro se han practicado cuatro hornacinas, en las que se ubican las mencionadas imágenes.

El marco de estas hornacinas está determinado por diferentes juegos de triángulos, cuadrados, líneas en zigzag y hojas. Seis floreros con ramos de flores se han dispuesto a los costados, arriba y debajo de los nichos, mientras que una figura de Dios Padre emergiendo de un nimbo de nubes, en forma de rígidos círculos, oficia de ático.

El frontal del altar, que imita a los más habituales pintados sobre tela, repite la guarda geométrica en el límite superior y los laterales, en tanto que en el interior campean tres cuadrifolias, con pares de hojas entre los pétalos, y líneas de puntos que se expanden hacia afuera desde el centro de dichas hojas.

Este tema se repite como adorno suelto en los muros laterales.

Mampostería, temple.

Susques, siglo XVIII, 1872 y siglo XX.

PÚLPITO

Muy curioso es el púlpito de planta circular, con tribuna en forma de cilindro, terminado en un tronco de pirámide invertida que se apoya directamente en suelo. Todo el adorno consiste en guardas neogotizantes en forma de arcaturas, dentadas o simulando gallones.

La escalera de acceso es exterior.

Mampostería.

Susques, siglo XVIII.

PINTURAS MURALES

Entendemos que las figuras sobre las paredes laterales de la capilla, que representan a santos y santas, mártires, doctores y fundadores, merecen un análisis particular por el nivel artístico y estilístico que poseen, habida cuenta de que es éste uno de los escasos ejemplos de este tipo de arte que se conservan enla Argentina.

El artista ha logrado una pintura popular de gran jerarquía retomando el lenguaje usado en época colonial al trabajar elementos como por ejemplo, roleos vegetales, guías de hojas, floreros y pequeños pájaros.

Ocho pinturas están enmarcadas por líneas paralelas, con encuadre de elementos fitomorfos y volutas que recuerdan los verdaderos marcos de madera tallada, calada y dorada a la hoja: Santa Bárbara, Santa Catalina de Alejandría, Santa Elena, Santo Domingo de Guzmán, Santa Lucía, San Nicolás de Tolentino y San Esteban.

Todos ellos se alternan con otras figuras que no aparecen encerradas en un marco: Santo Tomás de Aquino, San Agustín, San Pedro Apóstol, San Pablo Apóstol y San Judas Tadeo.

Por debajo de cada una de estas representaciones, que tienen aproximadamente 115 cms. cada una, se han dispuesto floreros con hojas y flores, varios de los cuales rematan en graciosos pájaros ubicados en distintas posiciones. La altura de este friso inferior es de 90 cms.

Iglesia de Yavi – Nuestra Señora del Rosario

En 1.682, don Juan Fernández Campero y Herrera y su esposa, pusieron la piedra fundamental de la capilla de su hacienda de San Francisco de Yavi. El edificio fue terminado en 1.690, pero sufrió continuas modificaciones durante todo el período colonial. En 1.707, el matrimonio Campero obtuvo el tí­tulo de Marqueses de Tojo, y Yavi se convirtió en sede del Marquesado. Desde allí se administraban todos los pueblos de la Puna. Muy cerca de la frontera con Bolivia se escalona el pueblo con su iglesia, el edificio más destacado, junto con la casa del Marqués de Tojo.

La arquitectura de la Iglesia se caracteriza por el notable juego volumétrico producido por la yuxtaposición de los cuerpos de la nave principal, la capilla de las ánimas y la torre campanario. Sin dudas lo más notable está en su interior, de diseño muy simple pero excepcionalmente rico en su adorno, comenzando por los herrajes de sus puertas y la estructura de madera del coro; se destacan también el retablo y el púlpito tallados en madera, y el sagrario, magnífico trabajo de orfebrería. Los muros laterales tienen pequeñas aberturas con placas de alabastro, que permiten una suave iluminación natural de la nave.

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